Pongamos a volar nuestra imaginación. Imaginemos que ya somos mayores de edad. Ya es hora de trabajar; así que empezamos a buscar un empleo “el que sea”  con tal de ser productivo y conseguir dinero suficiente para pagar nuestra existencia en esta bacanería de vividero. Es ahí cuando me engancho con una empresa para realizar una tarea determinada, por la cual recibiré un dinero suficiente para comprar lo que me gusta, aportar en casa y… bueno allá tú con el…